CELAYA, Gto.- Hace 23 años, Cristian René Plaza Montoya enfermó del riñón y aunque pensó que no podría curarse de su enfermedad, “lleno de fe le pedí a la Virgencita de Guadalupe el milagro para que me sanara y sí me lo concedió”, desde entonces cada 12 de diciembre acude junto a su familia al Santuario de Guadalupe para dar gracias por el favor recibido.
➡️ Suscríbete a nuestra edición digital
Platicó que al conocer que tenía la enfermedad, se sintió contrariado, triste y pensó que no podría superarla, sin embargo, la fe a la Virgen de Guadalupe que le fue inculcada desde muy pequeño por su familia, fue lo que lo animó a acercarse a ella para pedirle el milagro de la sanación.
Te puede interesar: ¡Saca la cobija de tigre! Se espera un crudo invierno en Guanajuato con más frentes fríos de lo normal
“La virgencita me escuchó y me curó, en agradecimiento, le prometí venir cada año a su santuario para darle gracias por su intercesión. Eso ya tiene 23 años que sucedió y desde entonces vengo con mi familia caminando desde Las Insurgentes, acompañando a la Peregrinación de los Pajareros, quienes nos invitaron a participar con ellos con mucha fe y devoción”.
Detalló que durante el trayecto de Las Insurgentes al Santuario de Guadalupe, en el cual hacen entre 40 minutos y una hora, hacen mucha oración. En su caso, dijo, carga junto a su familia y con una base, la imagen de la Morenita del Tepeyac, a la cual le fue colocado un manto azul con estrellas para recordar que ella siempre está con ellos cubriéndolos con mucho amor.
También comentó que su oficio es ser comerciante y a pesar de la situación difícil y las adversidades que se puedan presentar, él confía en la Virgen y en su protección. “Ella siempre nos ayuda bastante para salir adelante, todos los días nos da las bendiciones que necesitamos”.
“El principal mensaje que ella me deja es el amor que siempre nos da como madre, por eso le pedimos con mucha devoción que nos conceda sus gracias y nos cubra con su manto. Me siento muy bien porque puedo venir a verla junto a mi familia y a las familias que nos acompañan en este peregrinar”.
“Ella representa para mí la fe hacia nuestro padre Dios y a su hijo Jesús, es lo que ella nos enseña, acercarnos a Dios. Ella es ese mensaje que Dios nos vino a traer a los mexicanos. No estamos solos, tenemos una madre en el cielo que intercede amorosamente por todos nosotros”, finalizó Plaza Montoya.